viernes, 11 de junio de 2021

Una democracia, no es lo que estan creyendo los vándalos del paro.

 

Una mejor definición de las democracias, para que podamos entender lo que pasa en la nuestra.

Me parece importante empezar por definir muy bien, lo que significan estas dos palabras:

República y democracia.

Porque estos dos vocablos, definen entidades muy diferentes:

La república es el gobierno de la ley, es decir el manejo de la cosa pública y la democracia es un término que significa el gobierno de las gentes, como se le dice en griego al pueblo (demos).


La palabra democracia, viene de un vocablo griego: Δημοκρατία que traduce el manejo del pueblo.

O sea que democracia es la forma de gobernar incluyendo a todos los grupos y opciones que lo componen.

Por esa razón, hay cabida para todos aquellos dirigentes políticos transparentes y responsables que velan por los intereses de los ciudadanos.

Pero en las democracias modernas, se han infiltrado unos ciudadanos que, no les importa el pueblo, sino sus conveniencias personales, como es el caso de los dirigentes de la protesta, que tenemos en Colombia.

A los políticos responsables y transparentes, la democracia les permite tomar decisiones en favor del país y la comunidad humana que lo integra.

Pero en ningún caso las democracias, admite la filtración de aquellos elementos que solo buscan su propio beneficio.

Por desgracia, las democracias modernas, se están viendo amenazadas a nivel mundial y está en nuestras manos tomar decisiones que protejan y mantengan la filosofía de las antiguas democracias.

 

Veamos una buena historia de cómo nacieron las democracias:

Ese acontecimiento histórico, se registró en Atenas, entre los siglos VI y V antes de Cristo.

Recordemos que Atenas fue fundada por los Jonios en el centro de lo que hoy es Grecia, esta zona conocida con el nombre genérico de: Ática, era pobre, con escasas cosechas, circunstancia que la preservó de la invasión de los pueblos vecinos.

La leyenda atribuye a Teseo el rey legendario que en el siglo VIII antes de cristo, haberle dada supremacía, sobre el resto de las ciudades Áticas.

Esta es la síntesis de la evolución que sufrió la democracia antes de ser perfecciona por los gobernantes de Grecia:

Atenas fue evolucionando desde el siglo VIII a. C. al V a. C. desde una oligarquía (gobierno de pocos) hacia una democracia (gobierno del pueblo).

Esta es la síntesis de la evolución que sufrió la democracia antes de ser perfecciona por los gobernantes de Grecia:

Atenas fue evolucionando desde el siglo VIII a. C. al V a. C. desde una oligarquía (gobierno de pocos) hacia una democracia (gobierno del pueblo).

En un principio gobernaba un rey, que dirigía los asuntos políticos y militares, asistido por el Areópago, consejo de nobles, con amplios poderes especialmente en la justicia.

Estas instituciones sólo representaban los intereses de las clases privilegiadas y esto provocaba constantes rebeliones populares.

Algunos nobles pensaron que era mejor ceder algo antes que perderlo todo y encararon una serie de reformas.

El primero fue Dracón, quien en 621 a. C. elaboró el primer código de leyes escritas de Atenas.

 Otro miembro de la nobleza, Solón realizó grandes reformas en el siglo VI a.C.: suprimió la esclavitud por deudas, dividió a los ciudadanos atenienses en cuatro grupos según su riqueza sin tener en cuenta su origen familiar y creó nuevas instituciones.

Finalmente, Clístenes, en el 510 a.C., le dio a Atenas su organización política definitiva: el areópago, compuesto por tres miembros.

El arcontado, integrado por diez arcontes, que se dedicaban a funciones administrativas y dirigían el ejército.

El Consejo de la bulé o de los 500, que redactaba las leyes, controlaba a los magistrados y se encargaba de la política exterior. 


 La Asamblea Popular o ekklesía, integrada por todos los ciudadanos atenienses mayores de 20 años, es decir, los propietarios, reunidos en el ágora proponían las leyes que una vez redactadas por la bulé volvían a la Asamblea para su aprobación.

El tribunal de los heliasta estaba compuesto por 6.000 ciudadanos mayores de 30 años, duraban un año en su cargo y se encargaban de administrar justicia.

Sólo participaban de la toma de decisiones los ciudadanos atenienses y para ser ciudadano era necesario ser varón y libre.

Durante el gobierno de Pericles se exigía además ser hijo de madre y padre ateniense.


 A pesar del espíritu democrático de la vida ateniense, se mantuvo la esclavitud de unas 200.000 personas que realizaban, la mayoría de las tareas productivas de Atenas.

Podían ser griegos o extranjeros y en su mayoría eran propiedad de particulares que, los consideraban objetos sin ningún tipo de derechos sociales o políticos.

Si analizamos estas condiciones, nos damos cuenta de que a muchos que dicen ser ciudadanos colombianos, les faltan muchas condiciones para poder integrar nuestra democracia.

 No me identifico con muchos de los miembros de la famosa protesta actual en Colombia, porque son diseños de los grupos armados y de aquellas naciones que, quieren acabar con las democracias modernas.


Aunque existen diez formas de democracias, estas son las más importantes a mi modo de ver las cosas:

Hay democracia directa y representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes.

Hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios consultivos.

Finalmente hay democracia directa cuando la decisión es adoptada directamente por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos y referéndums vinculantes, en elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida.

 Estas tres formas no son excluyentes y suelen integrarse como mecanismos complementarios en algunos sistemas políticos, aunque siempre suele haber un mayor peso de una de las tres formas en un sistema político concreto.



Antes de terminar quiero traer a colación un artículo que publicó Santiago Montenegro que a la letra dice:

Los que, entusiasmados por las marchas callejeras, las muchedumbres de las plazas y las manifestaciones de las últimas semanas, argumentan que la verdadera democracia se materializa en la calle o en la plaza, sin intermediarios ni representantes, deberían ser más conscientes de lo que es y no es una democracia. Por las razones que hemos visto, la democracia directa de la Antigüedad no es posible en Estados de amplias extensiones territoriales y de grandes poblaciones.

Por supuesto, los que marchan y se reúnen en las plazas tienen todo el derecho a protestar, si lo hacen pacíficamente.

Pero se equivocan si creen que esas congregaciones representan legítimamente a todo el pueblo, porque los convocados son una pequeñísima minoría, mientras la gran mayoría del demo está ausente.

En las democracias modernas existen, por supuesto, mecanismos de consulta directa, como el referendo, el plebiscito o la consulta popular, pero solo para decidir temas muy específicos.

 


Por otra parte, a los grupos de activistas que están acudiendo al bloqueo y a la violencia, que afortunadamente no son la mayoría de quienes protestan, debemos recordarles no solo que con esas acciones están violando derechos fundamentales de las mayorías que no protestan, sino que, contrario a la democracia que reclaman, sus acciones son las mismas que utilizaron el fascismo y el leninismo para imponer sus regímenes de poder opresor.

 

Sopetrán, junio 9 del 2021.

Darío Sevillano Álvarez.














sábado, 5 de junio de 2021

¿Cómo se resulven los problemas en una democracia?

 

¿Cómo se deben resolver los problemas, si estamos en una verdadera democracia?

No existe, a mi modo de ver las cosas, una operación matemática que sea perfecta, para resolver los problemas que manejamos los colombianos.

La respuesta lógica a esta afirmación es que, nuestros problemas, son originados por varios factores: El social, el económico, el cultural y también influyen los problemas de salud, la falta de empleo formal, el descuido sistemático de su majestad el estado, respecto a sus ciudadanos y muchas otras cosas más.


Por estas razones, la manera más efectiva y conciliadora es que, en los diálogos que se están haciendo, participe adecuadamente el común de los ciudadanos, que son los que están llevando del bulto, como decimos los antioqueños.

Pero en esos diálogos, no se deben infiltrar los líderes del desorden, porque las soluciones que ellos proponen con su actitud son: La destrucción del patrimonio público; el caos gubernamental; el imperio de la anarquía; y la muerte a todos los que gustan de guardar la constitución y las leyes; Y esa no es la solución que demandamos las personas de bien.

La primera premisa de los diálogos, deberá estar cimentada en, un acuerdo entre los distintos bandos políticos, porque este acuerdo, nos permite avanzar a nivel de las corporaciones del estado.

Pero como los colombianos conocemos con pelos y señales, la conducta populista y demagógica de nuestros gobernantes, a nivel de todos los estamentos, como lo han demostrado los últimos cuatro gobernantes, sería un error garrafal, dejar que fueran ellos, los que van a encontrar las soluciones y por esa razón creo: Que los problemas en nuestra democracia, deberán ser resueltos, con más acciones democráticas, como es la incorporación de los ciudadanos de bien en las comisiones, que se dedicaran a buscar las soluciones a esos problemas que llevan décadas, gestando una bomba de tiempo, que acaba de estallar.

Las soluciones que se van a encontrar a corto, largo y mediano plazo, deberán ser buscadas en forma que produzcan una mejoría notable de los ciudadanos, que vienen sufriendo, la ausencia del estado a nivel de todas las disciplinas que acabo de anunciar.


Recuerden esta premisa:

Las personas quieren ser escuchadas y desean aportar ideas, para mejorar las condiciones de vida de los colombianos y es de suma importancia hacerlo, para conseguir los objetivos que estamos buscando y terminar de una vez por todas, las amarguras de los paros, que a nada conducen y que, de seguirse dando, van a acabar con todo lo que hemos construido en la nación, con muchos esfuerzos en nuestra larga historia de vida democrática.

La manera como estoy viendo los famosos diálogos, me está mostrando una soberbia inaceptable de parte del gobierno; y un desacierto continuo y prolongado de los ciudadanos que participan en ellos, porque están exigiendo cosas que son inconcebibles y que valen más que dos o tres reformas tributarias juntas.

Las decisiones que se tomen en común acuerdo, deberán aliviar las amarguras de muchos colombianos que, siempre han vivido en absoluta pobreza y todo por un descuido sistemático del estado que, solo piensa en los grandes señores del país.

 

Creo sin lugar a dudas que escuchar a los ciudadanos de bien, deberá ser la meta de los futuros gobernantes, para tener éxito en sus labores administrativas.

Es bueno traer a la memoria, las grandes amarguras que hemos vivido en los últimos años, para que las soluciones que se van a tomar, tengan que ver con esas angustias:

Los tiempos que estamos viviendo debido a la famosa pandemia China que, nos ha arrebatado a muchos amigos y familiares y tiene quebradas a las pequeñas empresas; a las compañías de aviación; a un porcentaje muy alto de comerciantes; a las grandes cadenas de almacenes; y a los bolsillos de los ciudadanos comunes y corrientes que, vivimos de un pequeño salario, porque los grandes sueldos, en Colombia, solo son para los congresistas y los altos mandos.


Las noticias que,

 muestran las grades angustias del pueblo, dicen:

Que las personas fueron arrastradas, desde el inicio de la pandemia, a la pobreza.

Igualmente, hubo un retroceso de 12 años en pobreza y de 20 en pobreza extrema.

Vale la pena decir:

Que a las malas situaciones que veníamos experimentando muchos pueblos de América, hay que agregar un componente muy peligroso:

 

El malestar civil socio-económico que, se ha venido incubando a lo largo de dos o tres décadas y que, explota como una bomba de tiempo, con proporciones de mucha envergadura y de tal intensidad que, se vuelve inmanejable, porque fue infiltrado por:

Las FARC, el narcotráfico; e ELN, nuestro gran amigo Nicolás Maduro, que se está desquitando de todos los dolores de cabeza que le han causado sus vecinos, ante las corporaciones internacionales; las grandes potencias como: Rusia, Irán, China, y Cuba que, de alguna manera están interesados en acabar con las pocas democracias del planeta.


El resumen de lo que nos está pasando podría ser:

La Pandemia del covid 19 y sus terribles consecuencias; dos millones de personas que. habían salido de la pobreza absoluta, han regresado a ella, en condiciones peores; cerca de tres millones de personas que eran pobres, ahora están en la indigencia; la población joven que, no estudia, ni trabaja, supera los dos millones de habitantes; una inmensa mayoría de colombianos, no tienen casa para vivir y se encuentran metidos en verederos tugurios de pobreza; muchos millones de familias, no cuentan con la renta suficiente, para comprar la canasta familiar básica; etc. etc. etc.

¿Cuáles serían las soluciones a estos problemas?

Creo en mi humilde concepto que, hace falta una reforma tributaria en la que, involucren a los que más tienen, para pagar impuestos y con esos dineros financiar a los más pobres.

Es indispensable, recuperar la economía del país, duramente castigada, por el covid 19, y las malas acciones de los violentos en el mes de marchas, bloqueos y otros periplos que, no permiten las leyes, que han acabado con muchas empresas, que se vieron obligadas a cerrar, por Falta de los insumos, que necesitan para su producción; también es de mucha importancia que, el gobierno, los industriales, los comerciantes y todas las grandes entidades del país, empiecen a generar nuevas fuentes de empleo, para que todos los que están llevando del bulto, tengan derecho a un salario mínimo; y los más importante que el gobierno aplique la norma: Democracia el arte de gobernar sabiamente a los pueblos y no la otra forma: Democracia, el arte de robarle sabiamente a los pueblos.


Es de suma importancia que, el gobierno con los ingresos de esa reforma, en vez de dedícalos a gastos inútiles, como compra de aviones militares; aumentos a los sueldos de los magnates; y tantas otras acciones que debilitan los dineros del estado; cree, apoyos estatales que ayuden a esos colombianos que están en la pobreza absoluta, porque los grandes males sociales que manejamos, se deben a la circunstancia de la pobreza que, obliga a muchos  a vivir de los robos y las  extorsiones y todos aquellos trucos que, se inventan, para financiar sus gastos.

Creo que los recursos jurídicos que nuestros gobernantes han diseñado para desmontar, las componendas del mal, me parecen importantes y me gustaría que lograran demostrarle a los violentos que, a pesar de que la protesta pacífica, está consagrada en las leyes; el libertinaje, los bloqueos, la quemada de los edificios públicos, la tumbada de las estatuas de nuestros hombres ilustres, la matada de los agentes del orden; el saqueo de los comercios; la quenada de buses de transporte público; y todo aquello que, han diseñado, para mostrar su enojo, son delitos y merecen ser castigaos con todo el peso de la ley .

El exministro Pinzón, que suena como próximo embajador en Washington, dice esto de cómo se puede construir un buen país:

“Algunos dicen que Colombia es muy compleja para soluciones sencillas.

Se equivocan.

Construyamos un país en el que nuestros hijos y nietos tengan oportunidades más allá de lo que jamás se ha conocido.

Pensemos en grande.

Querer el país es también querer a nuestros compatriotas”.

Me identifico plenamente con un escritor que esta semana dijo:

“Nadie podrá negar la importancia del diálogo social con quienes protestan pacíficamente. Sin embargo, es bueno también detenerse un instante en el alcance de esos diálogos a los cuales muchos quieren darle el alcance de negociaciones vinculantes. Así resulte obvio, recuérdese que las leyes emanan del congreso y que las autoridades gubernamentales no pueden acordar con particulares la agenda pública. Por ese motivo, los acuerdos para resolver pliegos de peticiones y lograr el levantamiento de paros, no crean obligaciones exigibles como las que derivan de un contrato. Su valor es, apenas, político; y a veces, cuando por haber sido suscritos bajo chantaje contienen compromisos incumplibles, son el punto de partida de nuevos pliegos y paros”.

Como punto final les quiero decir:

Si todos no estamos en condiciones de patrocinar al gobierno, las fuerzas del mal terminarán apoderándose de todo lo que hemos construido en doscientos años de historia.

Sopetrán, junio 4 del 2021.

Darío Sevillano Álvarez.






 
















miércoles, 2 de junio de 2021

La Santísima Trinidad, es el dogma más importante de nuestra religión.

 

La Santísima Trinidad es la base de nuestras creencias.

Todavía recuerdo las ideas del catecismo de Padre Astete, que nos enseñaban en la escuela primaria y que a veces, nos hacían creer que, eran siete dioses, porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, eran dioses; había tres personas distintas, y había un solo Dios verdadero.

Esas hermosas enseñanzas, eran las que estaban fundamentando nuestra preciosa religión católica que, al final de nuestros días, profesamos con profundo respeto, confiados en las alegrías de la eternidad.

La Santísima trinidad, es el dogma central de nuestra religión, que define cómo es la naturaleza divina de nuestro Dios.

La esencia de este misterio es que, Dios es un ser único, conformado por tres personas distintas, verdad que conocemos con el nombre de: Hipóstasis.

La palabra hipóstasis traduce: Ser de un modo verdadero.

Esta palabra en su etimología, viene del latín tardío «hypostăsis» y a su vez del griego «υποστασις» (hypostasis).

Esta es más o menos la evolución de la historia de este interesante dogma:

“En el año 215 d C., Tertuliano fue el primero en usar el término «Trinidad» (Trinitas).

Anteriormente, Teófilo de Antioquia ya había usado la palabra griega τριάς trias (tríada) en su obra A Autólico (c. 180) para referirse a Dios, su Verbo (Logos) y su Sabiduría (Sophia).

Tertuliano, en uno de sus escritos polémicos dirigidos contra Práxas un seguidor de la doctrina cristiana conocida como monarquianismo Adversus Praxeam II, diría que «los tres son uno, por el hecho de que los tres proceden de uno, por unidad de substancia».

La fórmula fue adquiriendo forma con el paso de los años y no fue establecida definitivamente hasta el siglo IV:

La definición del concilio de Nicea (325), sostenida desde entonces con mínimos cambios, por las principales denominaciones cristianas, fue la de afirmar que el Hijo era consustancial (ὁμοούσιον, homousion, literalmente ‘de la misma sustancia’) al Padre.

Esta fórmula fue cuestionada y la Iglesia pasó por una generación de debates y conflictos hasta que la «fe de Nicea» fue reafirmada en Constantinopla.

En el primer concilio de Nicea (325) toda la atención se concentró en la relación entre el Padre y el Hijo, en el cual fue redactado el credo Niceno incluso mediante el rechazo de algunas frases típicas arrianas mediante algunos anatemas anexados al credo; sin hacer ninguna afirmación similar, acerca del Espíritu Santo.

Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo de Dios; unigénito nacido del Padre, es decir, de la sustancia del Padre; Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado; de la misma naturaleza del Padre; por quien todo fue hecho: tanto lo que hay en el cielo como en la tierra; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó y se encarnó, se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, (y) subió a los cielos, vendrá a juzgar a vivos y muertos; y [creemos] en el Espíritu Santo. Y a los que dicen: hubo un tiempo en que no existió [el Hijo]; antes de ser engendrado no existió; fue hecho de la nada o de otra hipóstasis o naturaleza, pretendiendo que el Hijo de Dios es creado y sujeto de cambio y alteración, a éstos los anatematiza la santa Iglesia católica apostólica.

Pero, en el primer concilio de Constantinopla (381) se indicó que el Espíritu Santo es adorado y glorificado junto con Padre y el Hijo (συμπροσκυνούμενον καὶ συνδοξαζόμενον), sugiriendo que era también consustancial a ellos redactando así, el credo Niceno-Constantinopolitano.


Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible; y en un solo Señor, Jesucristo, el unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado, consustancial con el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y se encarnó por obra del Espíritu Santo y de María la Virgen y se hizo hombre; por nuestra causa fue crucificado en tiempo de Poncio Pilato y padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día según las Escrituras y subió al cielo; y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria, para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, que habló por los profetas.

En una Iglesia santa, católica y apostólica. Confesamos un solo bautismo para la remisión de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

 Credo Niceno-Constantinopolitano.

Esta doctrina fue posteriormente ratificada por el concilio de Calcedonia (451), sin alterar la sustancia de la doctrina aprobada en Nicea.

A fines del siglo VI, algunas iglesias de habla latina agregaron las palabras "y del Hijo" (Filioque) en la descripción de la procesión del Espíritu Santo, ya que las palabras no fueron incluidas en el texto del credo ni por el Concilio de Nicea, ni por el de Constantinopla.

 Esto se incorporó a la práctica litúrgica de Roma en 1014.

Con el tiempo, la cláusula filioque, se convirtió en una de las principales causas del cisma de oriente y occidente en 1054 y en los fracasos de los repetidos intentos de unión.

Según el XI concilio de Toledo (675) el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son iguales en cuanto a su naturaleza o sustancia, más son distintas en cuanto a la distinción de personas:

Porque cuando decimos: El que es el Padre no es el Hijo, nos referimos a la distinción de personas, pero cuando decimos: el Padre es lo que el Hijo es; el Hijo, lo que es el Padre; y el Espíritu Santo lo que es el Padre y el Hijo, esto se refiere claramente a la naturaleza o sustancia. 


El IV concilio de Letrán (1215) agrega:

En Dios solo hay una Trinidad, ya que cada una de las tres personas es esa realidad, es decir, sustancia, esencia o naturaleza divina.

Esta realidad no engendra ni se origina; el Padre engendra, el Hijo es engendrado y el Espíritu Santo procede.

Por lo tanto, hay una distinción de personas, pero una unidad de naturaleza.

Aunque, por lo tanto, el Padre es una persona, el Hijo otra persona y el Espíritu Santo otra persona, no son realidades diferentes, sino que lo que es el Padre, es el Hijo y el Espíritu Santo, todos iguales, por lo tanto, según la fe ortodoxa y católica, se cree que son.


En la Biblia se encuentran alusiones tanto al Padre como al Hijo y al Espíritu Santo, que se han presentado como menciones implícitas de la naturaleza de Dios.

Hay diversas citas del antiguo testamento en las que aparecen referencias a Dios en plural.

La fórmula trinitaria aparece en el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19)

El apóstol Pablo cerró una de sus epístolas diciendo: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros» (2 Co 13:14).

La Primera epístola de Juan afirma: «Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno».(Juan 5,7).

Fuera de los libros considerados canónicos, la fórmula trinitaria está presente en la Diaché, documento cristiano datado del siglo I por la mayoría de los estudiosos contemporáneos: «Os bautizaréis en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en agua viva (corriente).

 

Pero si no tienes agua corriente, entonces bautízate en otra agua […].

Pero si no tienes ni una ni otra, entonces derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Did 7,1-3).

Además de la polémica sobre la naturaleza de Jesús —si era humana, divina, o ambas a la vez—, de su origen —si eterno o temporal— y de cuestiones similares relativas al Espíritu Santo, el problema central del dogma trinitario es justificar la división entre “sustancia” única y triple “personalidad”.

La mayoría de las iglesias protestantes, así como las ortodoxas y la Iglesia católica, sostienen que se trata de un misterio inaccesible para la inteligencia humana”.

El eterno problema de los humanos, es que sus mentes no están capacitadas, para descifrar los misterios de las religiones.

 Recuerdo algo que me contaba mi Madre, cuando la interrogaba acerca de la Santísima trinidad:

Que San Agustín, uno de los doctores de la Iglesia Católica, estaba meditando, sobre el misterio de la Santísima trinidad, en las orillas del mar y vio a un niño que llenaba, con el agua del mar, un pequeño hoyo que había hecho en la playa, para llevar todas sus aguas a él; el santo le dijo: Eso es imposible y el niño le respondió:

Es más fácil que pase toda el agua del mar por este hueco; que usted pueda interpretar, el misterio de la Santísima Trinidad.

Lo que mi Madre, quería enseñarme, era que los misterios o dogmas de la iglesia, no se pueden entender fácilmente y me agregó:

 Mira lo que dice el catecismo de Astete en la conclusión de la primera parte.

¿Qué cosas son estas?

Eso no me lo preguntéis a mí, yo soy ignorante, doctores tiene la Santa Madre Iglesia que sabrán responderlo, pues a nosotros basta dar cuenta de las verdades de la fe y creer lo demás como lo enseña la Iglesia.

Hay un gráfico que siempre lo han mostrado para enseñarnos lo que es la santísima trinidad, se los voy a mostrar, para que vean que eso era lo que nos enseñaban cuando estábamos en los establecimientos de educación; este gráfico resume, toda la teoría teológica que estoy enseñando en mi escrito.



Esta cita de uno de los santos de la iglesia, me parece importante, para complementar lo que estoy escribiendo:

 “La fe católica quiere que adoremos la Trinidad en la unidad y la unidad en la Trinidad, sin confundir a las personas y sin separar la substancia divina”.     San Atanasio de Alejandría (296-373 d.C.)

 La palabra tres se deriva del latín: trinum y es el primer número impar, puesto que se compone de la unión de tres unidades.

Históricamente sabemos que, entre los primeros pobladores del planeta, el tres era el más sagrado de los números, a pesar de ser una figura aritmética.

El filósofo griego Platón lo consideraba como la imagen del Ser Supremo en sus tres personalidades: La parte material, la espiritual y la intelectual.

Y el también filósofo griego Aristóteles, sostenía que el tres contiene al principio, al medio y al fin, lo cual para él era el símbolo de la perfecta armonía.

En las mitologías: Griega y romana se consideraba al número tres como el principal atributo de seres legendarios como, por ejemplo: Que el rayo de Jove o Tritón era tridente; que el astro rey tenía tres nombres: Sol, Apolo y Líber; que al satélite nocturno se le designaba de tres maneras: Luna, Diana y Hécate; así como también que había tres furias; las tres Parcas o personificaciones del destino; que influían en el ánimo de los humanos.

De la misma manera los druidas, sacerdotes celtas del siglo VI a.C., consideraban al número tres como de gran influjo dentro de sus prácticas sagradas.

Y los mitras, practicantes de una religión de origen persa adoptada por los romanos en el año 62 a.C., suponían que el Empíreo, el más alto de los cielos, una región de luz purísima según la teología medieval, se sostenía por medio de tres inteligencias: Ormuz, Mitra y Mitras.

Y así sucesivamente, a la cifra tres se le ha venido atribuyendo un carácter místico a través de las edades históricas.

Existen tríadas de dioses desde la antigüedad histórica, posiblemente por el mencionado carácter místico que algunas culturas han asignado al número tres.

Incluso en la India existe un concepto parecido, la trimurti.

Siempre he sido un enamorado de la Santísima Trinidad y por esa razón, ella es la patrona de mi oratorio privado y el titular, es San José, al cual le tengo un gran aprecio.

 A continuación, les voy a mostrar algunos aspectos de mi oratorio privado:

Este es el altar mayor.

En este altar están:

La Santísima Trinidad como patrona y la acompañan:

La inmaculada y el resucitado por la derecha y Santa Aba y San Judas Tadeo por la izquierda.

La base del altar es una representación teológica del redentor, acompañado del libro de los siete sellos apocalípticos y a los lados están los monogramas de Jesucristo y nuestra señora.

En el altar de encima, están.

San José, que es el titular y lo acompañan:

San Roque y El Corazón de Jesús.

El altar esta rematado por una cruz latina y acompañado de dos juegos de volutas y dos acróteras.

Este es el altar derecho, copia de un retablo italiano.

La base es un monograma de Jesucristo redentor, acompañado de las dos letras griegas: Alfa y Omega.

En la parte superior, está una representación de la escena de la muerte de Cristo, acompañado de San Juan y Santa María Magdalena.

En el orden inferior, están. San Antonio, San Juan Bautista y Nuestra Señora del Carmen.

En el siguiente orden están: Nuestra Señora del perpetuo Socorro, Nuestra Señora de las misericordias y Nuestra Señora de Sopetrán.

Y en el orden inferior, están: San Francisco Javier, San Francisco de Padua y San francisco de Asís.

Este es el altar izquierdo, copia de un diseño de un altar de una familia Florentina.

En este altar de la base está el Señor Caído.

En el segundo altar están: Nuestra Señora de los dolores, acompañada por el Señor de la Cruz a cuestas, en el lado derecho y por la izquierda, está San Pedro.

En el altar de encima, están: El Santo Ecce Homo o la desnudes de Cristo, acompañado por los arcángeles Rafael y Miguel.

Este es el lugar en donde se venera la Santa Biblia que está acompañada por un misal romano y un libro de la oración de los fieles.

El reclinatorio, es de madera y tiene tallas encima y a los lados y sus dos laterales son simulacros de ornamentos de arquitectura.

También acompañan este lugar dos candelabros, con sus respectivas velas.

En la parte alta se pueden ver algunas de las estaciones, imágenes me envió de regalo, Su Santidad el Papa Juan Pablo II, que ahora es un Santo especial de nuestra Iglesia; esas láminas me las envió como manifestación de amistad, por un libro sobre Nuestra Señora de Sopetrán que escribí y se lo mandé con una religiosa carmelita que vivía en Roma.

Los marcos de las estaciones las hice, parecidas a las que tiene el templo parroquial de Sopetrán.

En este rincón, está el Niño Jesús, al que le tengo una devoción especial, por aquello del: Acordaos.

También esta un reloj, acompañando por San Pablo y los ángeles con el espacio para el agua bendita; y las últimas cinco estaciones

Sopetrán, mayo 31 del 2021.

Darío Sevillano Álvarez.