domingo, 9 de abril de 2017

Semana Santa Colonial en Sopetrán


La procesión del Domingo de Ramos.


La bendición de los Ramos, empezó al frente de las escalas de la capilla del Sagrado Corazón.


Presidio la función religiosa, el Padre Fernando y lo acompañaros los demás clérigos, que están en la parroquia.



El paso principal, estaba muy bien concebido y el grupo escultórico de imágenes, lo hacían ver como una verdadera representación del momento en que Jesucristo entró triunfante en la ciudad de Jerusalén.


La feligresía estaba muy atenta a la ceremonia religiosa y el sacerdote se dio el lujo de recorrer todo el espacio que ocupaban las dos filas de personas, para bendecir sus ramos.


Primero recorre la fila de la derecha.


Luego sube por más agua bendita y baja por la fila de la izquierda.


El humo de los incensarios, enrarece el ambiente, mientras la procesión toma su curso.


Al igual que en años anteriores, llevamos dos procesiones: La Semana Santa colonial, con los viejos quiteños, que son únicos en las rancias ciudades del departamento y la semana santica, en la cual se genera mucho desorden, porque los padres de familia de los niños que cargan las imágenes: Gritan, corretean y hacen todo tipo de carajadas, por los niñitos que van cansados y hay que hidratarlos y tener las imágenes, mientras ellos descansan.


Cuando hemos recorrido una cuadra, la procesión se ve así.


Al llegar a la carrera Girardot, se incorporaron nuevas imágenes.


Por mi propia experiencia, es más fácil encontrar personas de buena voluntad que carguen las imágenes, cuando solo va una en las andas, recordemos que cada imagen de esas puede estar pesando una tres arrobas.




Cuando se escoge una calle, para una de las procesiones, no se hace para beneficiar a algunas familias, sino que se busca la comodidad de la calle o carrera, para poder ver las imágenes en panorámica.


Así entró la procesión a la plaza de Bolívar.



Observen este precioso espectáculo.


El paso principal, entra en nuestra plaza, por el ángulo de la carrera Bolívar.



La mayoría de los feligreses, viene acompañando a Jesús, en su entrada triunfante a Jerusalén.


Los Sacerdotes y religiosos, vienen agitando sus ramos y bien acompañados de su feligresía.


 Jesucristo, va a entrar triunfante en nuestra Basílica.




El altar mayor de la Basílica, esta engalanado para esta celebración.


En esta fotografía de contra luz, vemos entrar a nuestra Señora, por nave central del Templo.


El coro de Doña Vilma Lezcano, nos acompaña.


El paso principal arriba a su sitio.


Sopetrán, Abril 9 del 2017.


Darío Sevillano Álvarez.




sábado, 8 de abril de 2017

El manual del Capeller.

La Semana Santa y sus pasos

La palabra paso es un vocablo derivado de la lengua latina y se puede traducir de dos maneras:
Passus, igual ‘escena’ o passus, igual ‘sufrimiento’.

En el primer caso es una escena representada en un anda o tarimón, que se lleva procesionalmente por las calles de un pueblo, y está relacionada con un pasaje bíblico. Para el caso de la Semana Santa, con un pasaje de la vida pública de Jesucristo, casi siempre extraído de los Evangelios o de los Hechos de los Apóstoles; en el segundo caso, es una representación de los sufrimientos que Jesucristo tuvo, con ocasión de su última semana de vida en la ciudad de Jerusalén.



Hermoso paso de la flagelación

Recordemos que eso de los cinco mil y más azotes que le dieron a Jesucristo es una leyenda, porque en las historias del pueblo hebreo, sólo se habla de unos sesenta o setenta golpes de azote, y eran suficientes para que la persona perdiera el conocimiento y se le podría causar hasta la muerte.
El origen de los pasos de la semana santa, lo debemos buscar en los primeros siglos de la Iglesia, cuando la jerarquía eclesiástica, los diseñó, para poder enseñarles con algo tangible a sus feligreses, el mensaje evangélico.




Pero si un paso no tiene que ver con la Semana Santa, podemos llamarlo un paso de gloria,como la procesión de la Virgen del Carmen o la de la Patrona.

Por el número de imágenes que van en el paso, podemos dividirlos en grupo escultórico, si lleva varias imágenes, o imagen única, cuando solo va una de ellas.

Por las técnicas, con que fue concebida la imagen: talla completa, como nuestro Jesús con la cruz a cuestas; o talla para vestir, como todos los quiteños que sacamos en las semanas santas. Quiteño quiere decir que es una imagen, que para lucirla, es necesario vestirla.


Por la forma como son llevados, los pasos pueden ser: en carroza, cuando son muy pesados y se deben montar en un vehículo con tracción propia o empujado por los cofrades.



Por su peso exagerado este paso
va montado en una carroza.

Es importante decir que en España las carrozas procesionales son de fácil manejo y sus ruedas se pueden poner y quitar fácilmente, porque cuando hay un obstáculo, los cofrades se alzan el paso al hombro y luego vuelven a armar la carroza.



Este paso es carreteado por todos
los cofrades de esa orden.

Cargados en andas, como es nuestra costumbre y para esa modalidad, se necesitan personas con mucha fortaleza, dada la razón de que a veces el paso mayor queda de veinticinco o treinta arrobas de peso.



Este paso es llevado al hombro, por los cofrades,
que se turnan para no sentir cansancio.

Las andas pueden llevar los palos o varales, de adelante hacia atrás o de derecha a izquierda.



En este caso hay varales
de atrás hacia adelante.

También se pueden cargar en forma de parihuela y el peso se reparte proporcionalmente entre los cofrades.



Este paso es de un peso exagerado, pero miren
la facilidad con que lo llevan entre todos los cofrades.



Así es una parihuela por debajo.

Hay una forma muy elegante que se utiliza mucho en las Semanas Santas más antiguas de España y se llama a costal, esto significa que todos los cargueros van por debajo del anda y están cubiertos con una cortina elegante, que bordea el anda, por sus cuatro lados.



Dos pasos a costal.



Precioso paso a costal.

También hay una forma que se llama en buen español a almohazo, que consiste en que a los varales o palos se les amarran unas almohadas para amortiguar el peso, del paso, sobre los hombros de los cargueros.




Cuando las calles de un pueblo son muy estrechas en algunos tramos se emplea un sistema que ya lo anuncié y que le decimos mixto, porque a veces la imagen va sobre ruedas y otras veces en los hombros de los cofrades.

A veces a ciertas imágenes como la Virgen, el Señor y algunos santos especiales, se les puede colocar un palio, que es una estructura de tela de terciopelo de un color carmín, para Nuestro Señor; o un color azul oscuro o negro, para Nuestra Señora y esa estructura se arma en cuatro, seis u ocho palos, que van fijados a las esquinas y laterales del anda. 


El palio se utiliza, para que la imagen se proteja de la lluvia y del sol y es como un distintivo, para darles énfasis a las imágenes.

Pero en las andas van un sinnúmero de accesorios que a continuación voy a definir y a tratar de ilustrar, para que los amigos que están interesados en remodelar la presentación de nuestras procesiones, tengan una guía segura, que no los deje cometer errores que más tarde tengamos que lamentar.




Este palio consta de seis palos a cada lado y esas partes bonitas que cuelga por los lados se llaman briseras o sea las partes que liberan de la brisa a la imagen o a la persona que va debajo; también va muy adornado con unos candelabros; pero si estos van en las esquinas del anda se llama arbotante.


En un anda, se pueden colocar ánforas, a veces de plata o de bonitos metales, otras veces de cerámica o de barro.

Las personas que hacen las composiciones de los pasos, se llaman armadores y el hecho de hacerlo se llama armá.

Si la cofradía u orden tiene un estandarte que la caracteriza, le decimos el bacalao.

Los bastones que llevan las imágenes, se llaman báculos.

Se le dice baquetón, a la moldura que adorna un anda de parihuela.


Las bases de las columnas que se utilizan en las procesiones, como aquella en la en que fue flagelado el Señor, se llaman basamentos y están engalanados con pequeñas figuras alusivas al hecho que estamos representando.

Si en un anda colocamos un candelabro grueso, para sostener un gran cirio, le decimos: blandón, y al cirio, hachón.



Palio con sus briseras.


Se le dice borla, al adorno hecho con un alma de madera recubierto de hilos de seda, plata y oro del cual penden algunos zarcillos que le dan elegancia al conjunto; se utilizan en los cíngulos o ceñidores de los nazarenos y en los remates de las bambalinas de los palios; cuando la composición es de varios cíngulos a esas borlas les decimos conjunto de borlones.

Le decimos cabeza de procesión, al principio del cotejo procesional, al cual se le da mucha importancia en España, porque todos los cofrades van bien vestidos y en un orden meticuloso, que el público que asiste a la procesión respeta.

Ojalá algún día, aprendamos a caminar en hileras laterales por las calles para que la parte del centro de ellas quede desocupada y las procesiones se vean más elegantes; esto lo hemos intentado en las procesión de Prendimiento y en la de Soledad, pero no faltan los indisciplinados que introducen el desorden.



Cabeza de procesión en España.

La palabra caídas, es un término que se refiere a las bambalinas del palio; si son rectas se llaman bambalinas de cajón y si son en puntas se les dice palio de figuras. 


También se les dice caídas del manto a las dos orlas o filos naturales del manto de la virgen, que caen desde la cabeza hasta los hombros y de estos hasta la peana.

Cuando la Virgen está en un anda muy bien decorada y hay un espacio libre de velas y adornos que la deja ver de lejos, a ese espacio le decimos calle.

Se le dice candelaria a la serie de candelabros que lleva la Virgen en su anda y la forma cómo se amarran al anda es llamada replanteo.

El pedazo de madera que se adhiere a las flores para hacer los ramos que van en las andas se llama caña y el oficio de hacerlo se llama encañar.

Se le dice: capiller a la persona que se encarga de cuidar y mantener en orden las imágenes de una Semana Santa.

Los techos de los palios se adornan con unos medallones a los que llamamos cielo.

Se les dice cíngulos a los pequeños lazos bien concebidos con que ceñimos las imágenes en la cintura.



El farol es uno de los accesorios de las andas de la Semana Santa.

A los lados del paso se les dice costeros; hay costero derecho y costero izquierdo.

Se le dice crucero, al personaje que siempre lleva el estandarte de una cofradía y este cargo se hereda de generación en generación.

La cruz que preside una procesión de Semana Santa tiene el nombre de cruz de guía y debe ir acompañada de cuatro nazarenos. Estos nazarenos son personas que van vestidas de túnica morada; también la acompañan dos ceroferarios es decir dos acólitos con cirios en soportes especiales que se llaman ciriales y un turiferario, es decir el acólito que lleva el incensario y un acompañante que lleva la naveta con el incienso.



Túnicas de los nazarenos.

Santo Ecce Homo es el Jesús, cuando Pilatos lo muestra al pueblo, después de la flagelación y de la coronación de espinas.



Esta es una buena presentación del
Santo Ecce Homo.

Enseres son todos los objetos que poseemos para la buena presentación de una Semana Santa, como el velo de la Verónica, las insignias de la pasión, etc.

Estación es una parada que hace una procesión, para hacer un rezo especial, como las consideraciones de las catorce estaciones, que conmemoramos en los Viernes Santos.

Estandarte es una insignia especial, lujosamente decorada, para llevarla en las procesiones, colgada a un soporte de madera o metálico.



Estandartes de semana santa.

A las andas les podemos poner un trapo o telón protector, para que luzcan, más bien presentadas y este también sirve, para proteger a los costaleros, cuando el anda es adornada en esa forma; a esta prenda le decimos faldón.


Cuando las andas llevan palio, se acostumbra colocar en las partes traseras dos faroles especialmente diseñados, que sirven para resaltar el manto del santo, a estos faroles les decimos faroles de cola. Este accesorio le da mucho caché al paso.

Cuando el estandarte es en las procesiones con el Santísimo o con los prelados de la iglesias, toma el nombre de guion.

Los cuatro cirios gruesos que se colocan en las esquinas del anda de Nuestro Señor muerto, toman el nombre de hachones.



Cielo de un palio.

A estos medallones también se les dice glorias.



Faroles de cola de un palio.

Se le llama horquilla al palo con una trampa especial en la punta, para levantar los cables del fluido eléctrico, cuando los pasos, no pueden pasar.


Manto es el accesorio de la túnica para que las imágenes se vean bien presentadas.

Peana es la base en donde se colocan los santos quiteños o para vestir, con el fin de que queden bien asegurados a las andas. Hay peanas largas para los santos pardos, peanas cortas para los que están sentados y se pueden diseñar al gusto de acuerdo con las necesidades del paso que estamos armando.

Pollero es el armazón metálico que se le coloca a Nuestra Señora, entre la túnica y el manto, para darle énfasis a la textura del manto.

Priostía, es el lugar en donde se guardan las imágenes y los objetos, con que realizamos la semana santa.

Se llama pureza al pequeño manto con que cubrimos la desnudez de Jesucristo, en el Señor de la Peña.



Hermoso palio de Nuestra Señora.

La toca es un pequeño accesorio que lleva la Virgen bojo la corona y que termina en los hombros.

Se llama túnica al vestido con que lucimos las imágenes, esta tiene unos accesorios que son el capirote, que es el cono que se colocan en la cabeza; el cinturón o cíngulo que es el amarre de la cintura; zapatos o sandalias; escudos para decorar el pecho; y botonaduras.

La persona que viste las imágenes, toma el nombre de vestidor.
Para descansar en las paradas, los cargadores de las andas llevan unos palos con una horqueta en la parte superior a la que llamamos alcayata.



Las tres especies de llamas que lleva el Nazareno se llaman potencias.



Sopetrán, Abril 8 del 2017.
Darío Sevillano Álvarez.

viernes, 7 de abril de 2017

Importante mensaje.


Sopetrán, Abril 7 del 2017.

Respetados Visitantes del Blogger Sopetrán a la vista.

A partir del domingo, en el blogger voy a suspender la publicación de los archivos comunes, que cada dos días estoy cambiando y me voy a dedicar a publicar, documentos relacionados con la Semana Santa.

Pero para predisponerlos a estas celebraciones, hoy viernes de dolores y mañana sábado de pasión, voy a publicar unos archivos muy interesantes relacionados con la Semana Mayor.

Espero poderlos complacer con estos archivos y mis deseos son que todos los visitantes puedan estar ilustrados suficientemente sobre la celebración tan importante, que vamos a hacer, en la semana que sigue.


                                             Darío Sevillano Álvarez.

Historia de la Semana Mayor.

Historia de la Semana Santa 
o Semana Mayor


Darío Sevillano Álvarez

La Semana Santa o Semana Mayor, nació casi en los primeros años de la Iglesia y se fundamentó en los cuatro evangelios, que como bien sabemos cada uno de ellos termina con un relato muy importante, al que llamamos Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

En los viejos tiempos de la Iglesia, hasta las reformas del Concilio Vaticano II, esas pasiones se cantaban en idioma latino y en lo que llamábamos en el canto Gregoriano: Tono recto, pero también había versiones en tonos solemnes y eran cantadas por tres Sacerdotes, parados frente a sendos facistoles, con los antiguos misales, montados sobre velos humerales (estos son los que en la actualidad se colocan en los hombros del Sacerdote, cuando toma la custodia, para las bendiciones con el Santísimo).



Pero esta historia de la Semana Santa, es un cuento largo de contar, porque no es una fiesta estacionada en una fecha fija, sino que hay que saber encuadrarla entre dos fechas: Ni antes del 22 de marzo, ni después del 25 de abril.

Estos cambios de fecha, se deben a una circunstancia muy especial, porque tiene que coincidir el Domingo de Resurrección, con la primera luna llena o plenilunio, que se presenta después del equinoccio de primavera en el hemisferio boreal o norte, que siempre ocurre entre el 20 y el 22 de marzo, que es cuando hay el cambio de estación de invierno a primavera.




Todas estas normas se impusieron, porque a Jesucristo lo crucificaron en el primer plenilunio después del equinoccio de primavera.

Estos cambio de fecha en la celebración de la Semana Santa, influyen notablemente en el calendario eclesiástico, porque de ella dependen las celebraciones importantes de la Ascensión del Señor, que se celebra cuarenta días después de la resurrección; la venida del Espíritu Santo o Pentecostés, que traduce literalmente cincuenta días después de la resurrección; El domingo de la Santísima Trinidad; la fiesta del Corpus Christi; y la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

Hay un refrán popular que anuncia tres de estas fiestas:
«Tres jueves hay en el año que causan admiración; Jueves Santo, Jueves de Corpus y Jueves de la Ascensión».

Recordemos que todas estas fiestas religiosas, tienen repercusiones en el calendario laboral, por aquello de los puentes y días festivos.

Aunque las primeras Semanas Santas, se celebraron el mismo día de la pascua o pasaje del mar Rojo de los Judíos, la religión Católica, desde muy temprana edad, quería separarla de esa fecha, para mostrar que este era otro credo religioso.


Dionisio, el Exiguo.


La palabra exiguo significa el pequeño, porque era de muy baja estatura. Este fue un monje Escita que llegó a Roma en el siglo VI y ayudó mucho a la curia romana, sobre todo con los cálculos de las fechas claves de la Iglesia católica y del tiempo antes de Cristo y después de Cristo.


Desde el año 314, el concilio de Arlés, había fijado las normas para la separación de esas dos pascuas, la judía y la católica, pero el embrollo se prolongó hasta el año 525, cuando Dionisio, el Exiguo, adoptó los criterios de la antigua Iglesia de Alejandría y emitió una normativa desde la ciudad eterna.
Es bueno hacer una aclaración sobre la fecha exacta en que se presenta el equinoccio de primavera, porque puede estar entre los días 20, 21 y 22 de Marzo y por esa razón es de suma importancia saber calcular acertadamente la fecha del primer plenilunio, después de este evento.



Observen la posición del eje en las distintas estaciones.


Al final, la Iglesia diseñó la norma perfecta, para calcular el plenilunio después del equinoccio, así:


El domingo de Pascua es el siguiente a la primera luna llena eclesiástica, después del equinoccio de primavera; esta fecha se calcula con tablas especiales y con operaciones matemáticas exactas.

Hay una condición que lleva la regla:

Cuando el plenilunio eclesiástico cae domingo, la pascua católica se celebra al siguiente domingo, para impedir que la pascua católica coincida con la judía.



Así se celebra una pascua judía.


Por fortuna, casi nunca pasa esa circunstancia y las cosas se desenvuelven normalmente en la mayoría de los años.

Por estas razones, la Pascua de Resurrección no debe ser antes del 22 de Marzo, cuando el plenilunio sucede el 21 de ese mes y además siempre es sábado; ni puede caer después del 25 de Abril, cuando hay plenilunio el 20 de Marzo y además el 18 de Abril, fecha del siguiente plenilunio, es un domingo.
Surgieron entonces unos algoritmos muy importantes que conocemos con los nombres de «epacta», «número áureo» y «letra dominical» que son tablas importantes que vienen en los misales romanos y que tienen un significado profundo para el manejo del año litúrgico.

Veamos en líneas generales que significa cada uno de estos términos: 

La epacta, es el número de días que tiene la luna de haber aparecido, el primero de enero de cualquier año y esta cantidad se incrementa en once unidades, cada año; el número áureo, es el periodo de ciclos lunares, de 19 años consecutivos, porque cada vez que eso ocurre, los ciclos lunares son en las mismas fechas del año; y la letra dominical es el empleo de las siete primeras letras del alfabeto, para denominar los días de la semana, así: el primero de Enero era A; el dos, B; el tres, C; el cuatro, D; el cinco, E; el seis, F, y el siete, G; esto quiere decir que si el primero de enero es domingo, todos los domingos del año, van a pertenecer a la denominación A; por esta razón la letra dominical identificará todos los domingos del año, o sea que si el tres de enero es domingo, como el día tres está identificado con la letra C, todos los domingos del año estarán caracterizados por la letra C.




Antes de entrar en materia, recordemos que las primeras Semanas Santas, empezaban el Lunes Santo, pero a medida que la Iglesia se expandía se le agregaron tres días más: el viernes anterior al Domingo de Ramos, para celebrar los dolores de Nuestra Señora; el sábado antes del Domingo de Ramos, porque ese día Jesús estuvo en la casa de sus amigos Lázaro, Marta y María en el caserío de Betania; y el Domingo de Ramos porque ese día Jesús entró triunfante en Jerusalén.


Ahora veamos en serio, cómo es una Semana Santa:



Jesús entra triunfante en Jerusalén, montado en un pollino, es decir en un pichón de bestia mular.

Es bueno recordar que a los sumos sacerdotes del templo no les gustó mucho este espectáculo, porque sabían que Jesús con sus obras y su predicación tenía mucha acogida del público y que esta circunstancia los podía poner en calzas prietas.

Al lunes siguiente Jesús se presenta en el templo de Jerusalén, no como un niño, sino como un adulto que quiere hacer sus oraciones y se encuentra con una situación muy desagradable:

Los sacerdotes tienen los atrios y los pórticos llenos de mercaderes que manejan los grades negocios de Anás y de Caifás(se supone que vendían animales para el sacrificio en el altar de las celebraciones y muchas otras cosas más y Jesús los expulsa argumentando que el templo es una casa de oración y no una cueva de ladrones.

Pero Jesús comete otro atropello en contra de los grandes del templo: ordena que no es necesario purificarse en las piscinas de los duros y pagar por hacerlo, porque para conversar con Dios, solo es necesario tener la buena disposición de hacerlo.




También en este día, una de las hermanas de Lázaro, enjuaga los pies de Jesús con un precioso perfume de altos costos, como preparándolo para su sepultura.

El día martes, Jesús anuncia a sus amigos y apóstoles la traición de Judas y las negaciones de Pedro.


Recordemos que Judas hace un pacto con los funcionarios del sanedrín, para entregar a su amigo por treinta monedas de plata.




Es bueno decir que Pedro, que era uno de los mejores amigos de Jesús, lo negó tres veces porque al miedo nadie le ha puesto calzones.

El día miércoles, Judas busca ansiosamente a los dirigentes religiosos para pactar la venta de su amo y logra conseguirlo. Pero les advierte que él les indicará el momento oportuno, para entregarlo.



El sanedrín estaba compuesto por los grades señores de Jerusalén y ellos eran los únicos encargados de los asuntos religiosos, porque la parte política la manejaba Roma a través de sus gobernadores.

El jueves santo, en que empieza el sacro triduo de los días más importantes de la Semana Santa se desenvolvió así:
El primer acontecimiento del día, fue el lavatorio de los pies, 
una señal de humildad de Jesús.



La última cena es como la despedida de 
Jesús para sus apóstoles.



Otro aspecto importante del Jueves Santo
es la oración en el huerto de los olivos.



Así fue el prendimiento de Jesús en el huerto de los olivos.

El viernes santo, está lleno de amarguras para Jesús, porque al amanecer en sometido a interrogatorios por los sumos sacerdotes, por Herodes y por Poncio Pilatos que era el gobernador de Galilea, por parte del imperio Romano.



Jesús es interrogado por Anás.



Jesús es interrogado por Poncio Pilatos.



Jesús es interrogado por Herodes.



Jesús, amarrado a una columna, 
es flagelado por la soldadesca romana.


Los flagelos eras bolas metálicas con ascuas adheridas a unos cordones y con ellos les daban en las espaldas a los que estaban flagelando.



Así fue la coronación de Jesús.



Recordemos que las coronas de espinas eran fabricadas con un bejuco oriental, que tiene unas espinas largas y finas, parecidas a las de los naranjos agrios.




Así cargó Jesús su cruz, observen como el Cirineo lo ayuda.


Esta es la escena más dolorosa del Viernes Santo.

Recordemos que hay varias formas de cruces en el Cristianismo, veamos esos a vuelo de colibrí, porque cada credo religioso se ha ingeniado su propia cruz, como para que se vean las diferencias entre ellos:



Cruz romana o católica.




Cruz antoniana o franciscana, que distingue a esas comunidades religiosas.





Cruz invertida y supongo que esa es para memorar la muerte de San Pedro, que pidió se le crucificara al revés porque no era digno de ser crucificado como Jesucristo.






Cruz de Olaf, un rey Vikingo.



Cruz Griega, con sus cuatro laterales iguales.








Cruz de Jerusalén o de las cruzadas.






Cruz de Malta.






Cruz negra o teutónica.





Cruz nazi.



Cruz ortodoxa.




Cruz arzobispal.



Cruz de San Jorge.



Cruz de Santiago.


Cruz celta.

Llegada la noche, José de Arimatea y Nicodemo, pidieron un poder a Poncio Pilatos, para descender el cuerpo de Jesús y sepultarlo.



Así descendieron el cuerpo del Señor.



Luego lo llevaron a un huerto cercano 
para enterrarlo.


En este instante, están colocando el cuerpo del Señor en un sepulcro nuevo.


El sábado santo, en las horas de la noche, 
celebramos la resurrección de nuestro Señor.

Así terminan las semanas santas.

Las semanas santas venideras, serán en las siguientes fechas:

En el 2017 será el 16 de abril. Y
En el 2018 será el 1.° de abril.

Para terminar les cuento que la Iglesia en sus reformas ha diseñados unos ciclos de lecturas ara las semanas santas, con el fin de poder refrescar los acontecimientos que pasaron en la última semana de vida de Jesucristo, porque como solo se leen una epístola y un evangelio, se quedarían muchos relatos sin conocer.

El Concilio de Nicea, fue el responsable de organizar la semana santa, tal como la conocemos ahora, claro está, con las debidas reformas que la Iglesia le ha hecho, para bien de todos.



Así se celebró el concilio de Nicea.

Sopetrán, Abril 7 del 2017.
Darío Sevillano Álvarez.