martes, 24 de diciembre de 2019

Novena jornada.



Novena jornada del pesebre de nuestra Basílica.

Todo está dispuesto, para el nacimiento del Niño Dios, observen muy bien, como todas las figuras del pesebre, está atentas a lo que pueda pasar en el portal.


Esta es una escena muy propia de los terrenos de Israel.


También las aguadoras, hacen parte de las costumbres de las tierras israelitas, para la época de Jesucristo.


En este plano profundo, se ve el portal y Nuestra Señora, está reclinada, en espera del nacimiento.


Este pleno cercano, nos muestra los intríngulis del portal.


Aparece una nueva figura, el ángel del: Gloria in altísimis Deo.


Sopetrán, Diciembre 24 del 2019.
Darío Sevillano Álvarez.








lunes, 23 de diciembre de 2019

Un precioso relato.



En un largo recorrido por los portales de internet, me encontré este diálogo, que aunque puede ser novelesco,  me llama la atención por lo refinado de los diálogos y por esa razón quiero compartirlo con todos los lectores del blogger.


“Observo una vía muy transitada.

Jumentos que van cargados de todo tipo de cosas y de personas. Jumentos que regresan. La gente, azuza a sus cabalgaduras. Otros, los que van a pie, caminan deprisa porque hace frío.

Hay un aire tenso y seco, el cielo está sereno; todo tiene, no obstante, ese filo neto de los días de pleno invierno.
El campo, desnudo, parece más grande; está poco crecida y ya requemada por los vientos invernales la hierba de los pastos en que las ovejas buscan un poco de alimento, y también de sol, que está saliendo poco a poco.

Están pegadas las unas a las otras, porque también ellas tienen frío; y balan, levantando el morro y mirando al Sol como diciendo: « ¡Ven pronto, que hace frío!». El terreno es ondoso.
Las sinuosidades se hacen cada vez más netas; es propiamente una zona de colinas, con depresiones herbosas y laderas, con pequeños valles y cimas.
El camino pasa por el medio en dirección sudeste.


María va montada en un borriquillo pardo, toda arropada en su grueso manto.
En la parte de adelante de la albardilla está ese arnés ya visto en el viaje hacia Hebrón; encima, el baulillo con las cosas más necesaria.
José camina al lado llevando las riendas. De vez en cuando le pregunta a María si está cansada.

Ella lo mira sonriendo y le responde que no; pero a la tercera vez añade:
Tú sí que estarás cansado, que vas a pie.
¡Oh!, ¿yo? Para mí no es nada. Lo que pienso es que si hubiera encontrado otro asno podrías ir más cómoda y además llegaríamos antes. Pero, me ha sido imposible encontrarlo; ahora todos necesitan una cabalgadura. ¡Ánimo de todas formas! Pronto llegaremos a Belén. Al otro lado de aquel monte está Efratá.


Ahora guardan silencio. La Virgen cuando calla parece recogerse internamente en oración. Sonríe dulcemente por un pensamiento suyo, y, cuando mira a la gente, parece como si no viera en ella lo que es (un hombre, una mujer, un anciano, un pastor, un rico o un pobre), sino eso que sólo Ella ve.

-¿Tienes frío? -pregunta José, dado que empieza a levantarse viento.
-
No, gracias».


Pero José no se fía. Le toca los pies, que penden por el lado del borriquillo, los pies calzados en las sandalias y que apenas si se ven sobresalir del largo vestido; debe sentirlos fríos porque menea la cabeza y se quita una manta que llevaba en bandolera y arropa con ella las piernas de María, y se la extiende también sobre el regazo, de forma que sus manos, bajo la cobija y el manto, estén bien calientes.

Encuentran a un pastor, que corta el camino con su rebaño, pasando de los pastos de la derecha a los de la izquierda. José se inclina hacia él para decirle algo.
El pastor hace un gesto afirmativo. José toma el borriquillo y tira de él detrás del rebaño hasta el prado. El pastor saca de una alforja una tosca escudilla, ordeña a una gruesa oveja de ubres llenas, da la escudilla a José y éste a su vez se la ofrece a María.

-¡Que Dios os bendiga a los dos! — dice María —. A ti, por tu amor; y a ti por tu bondad. Oraré por ti.


¿Venís de lejos?
-De Nazaret -responde José.
-¿Y vais hacia...?.
-A Belén.
-Largo viaje para esta mujer en este estado. ¿Es tu esposa?.
-Es mi esposa».
-¿Tenéis dónde ir?
-No.

-¡Mala cosa! Belén está llena de gente llegada de todas partes para inscribirse o para ir a otro lugar, No sé si encontraréis alojamiento. ¿Conoces bien este lugar?
-No mucho.

-Bueno, pues... yo te digo... por ella (y señala a María). Preguntad por la posada. Estará llena. Más que nada os lo digo como referencia. Está en una plaza, en la más grande. Se llega por este mismo camino, no hay pérdida posible.


Delante hay una fuente. La posada es grande y baja y tiene un portal grande. Estará llena. De todas formas, si no encontráis nada en ella ni en las otras casas, id a la parte de atrás de la posada, hacia el campo. En el monte hay unos establos que algunas veces les sirven a los mercaderes que van a Jerusalén para meter a los animales que no tienen sitio en la posada. Son establos — ya sabéis — que están en el monte; por tanto, húmedos, fríos y sin puerta. Pero son al menos un refugio; esta mujer... no puede quedarse en la calle. Quizás allí encontréis un sitio... y heno para dormir y para el burro... ¡Y que Dios os acompañe!

-¡Y que alegre tus días! -responde María. José en cambio dice:
-La paz sea contigo.


Vuelven al camino. Salvan una prominencia del terreno desde la que se ve una depresión más vasta limitada por delicadas pendientes. En la cuenca y arriba y abajo por las laderas hay casas y más casas: es Belén.
-Estamos en la tierra de David, María. Ahora podrás descansar. Te veo muy cansada...
-No. Estaba pensando... estoy pensando...

María le coge la mano a José y, sonriendo con beatitud, le dice:
Tengo la firme impresión de que ha llegado el momento.
-¡Dios de misericordia! ¿Qué hacemos?
-No te preocupes, José. Permanece firme. ¿No ves lo tranquila que estoy yo».
-Pero estás sufriendo mucho”.

Aunque tengo la certeza de que este no es un documento histórico; me parece muy agradable y créanme, encontré mucho gusto al leerlo.

Copyright © 2019 María Luz Divina
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Sopetrán, Diciembre 23 del 2019.
Darío Sevillano Álvarez.









domingo, 22 de diciembre de 2019

Nuestra séptima jornada.



La séptima jornada de nuestro pesebre.

Para el día de hoy, todas las figuras tomaron diferentes rumbos.


La mula de San José, está mostrando que puede llevar en su lomo, a Nuestra Señora.


Los pastores, están tomando diferentes roles.


Este es el plano profundo de la escena.


Esta escena, está muy bien lograda.



Este viejo arco, le da mucho brillo a la jornada.



La sagrada familia, está llegando a su meta: Belén; si así me expreso, es porque nuestra Señora lleva en sus entrañas, al salvador del mundo.


Detállense muy bien la belleza de su rostro.


Detállense muy bien la belleza de su rostro.

Quiero invitar a todos los que leen nuestras publicaciones en el Blogger, que cliqueen el documento que se llama: Acontecimientos de la infancia de Jesús, para que conozcan más de cerca a nuestro Divino Niño.


Sopetrán, Diciembre 22 del 2019
Darío Sevillano Álvarez.









sábado, 21 de diciembre de 2019

La sexta jornada.



La sexta jornada de nuestra navidad.

El relato de hoy, es importantísimo, porque les quiero contar quienes escribieron la novena que hacemos y cuáles fueron los motivos que los llevó a escribirla.
La novena que rezamos con tanto placer, en las navidades, fue escrita por un fraile franciscano, llamado: Fray Fernando de Jesús Larrea, que había nacido en la ciudad de Quito, en el año de 1700; esta novena fue escrita por petición de la fundadora del colegio la enseñanza de Bogotá y la publicaron en el año de 1743.
Algunos años después, una religiosa de la enseñanza, la Madre María Ignacia, cuyo nombre de pila era Bertilda Samper Acosta, la modificó y le agregó los gozos o aspiraciones.

El día sexto trae como consideración, el siguiente relato:

“Jesús había sido concebido en Nazaret, domicilio de San José y de María, y allí era de creerse que había de nacer, según todas las probabilidades. Más Dios lo tenía dispuesto de otra manera y los profetas habían anunciado que el Mesías nacería en Belén de Judá, ciudad de David. Para que se cumpliese esa predicción, Dios se sirvió de un medio que no parecía tener ninguna relación con este objeto, a saber: la orden dada por el emperador Augusto de que todos los súbditos del imperio romano se empadronasen en el lugar de donde eran originarios”. 


"María y José como descendientes que eran de David, no estaban dispensados de ir a Belén, y ni la situación de la Virgen Santísima ni la necesidad en que estaba José del trabajo diario que les aseguraba la subsistencia, pudo eximirles de este largo y penoso viaje, la estación más rigurosa e incómoda del año.
No ignoraba Jesús en qué lugar debería nacer e inspiraba a sus padres que se entreguen a la Providencia, y que de esta manera concurran inconscientemente a la ejecución de sus designios. Almas interiores observad este manejo del divino Niño, porque es el más importante de la vida espiritual: Aprended que quien se haya entregado a Dios ya no ha de pertenecerse a sí mismo, ni ha de querer en cada instante sino lo que Dios quiera para él; siguiéndole ciegamente aún en las cosas exteriores, tales como el cambio de lugar donde quiera que le plazca conducirle. Ocasión tendréis de observar esta dependencia y esta fidelidad inviolable en toda la vida de Jesucristo, y este es el punto sobre el cual se han esmerado en imitarle los santos y las almas verdaderamente interiores, renunciando absolutamente a su propia voluntad”.


Pero los evangelios y los libros de la biblia, no cuentan las incidencias de este largo viaje de 115 kilómetros, que para esa época, era un largo caminar, casi siempre por un desierto lleno de problemas, que si no se conocían, era casi seguro: Perderse y morir de sed.
Recordemos que Nazaret, que era una de las grandes ciudades  de Galilea, en la actualidad tiene: 75.000 habitantes y Belén, un pequeño caserío, era una ciudad de Palestina en la Judea, en la actualidad tiene 27.000 habitantes.
Esto quiere decir que estaban muy distantes.
El punto de partida de este recorrido es justo donde comienza la historia bíblica:
En Nazaret, ciudad donde vivían María y José el carpintero, y donde tuvo lugar la anunciación, que marcó el camino de la Navidad para los cristianos.


Este es un mapa de esa época, observen muy bien la línea roja, que es el camino que tuvo que recorrer San José con la Virgen.


En este otro mapa, se ven las posesiones de Pilatos, como gobernador Romano; de Herodes y de Filipo.

Ahora veamos cómo pudieron haber sido esas dos ciudades, en los tiempos de Jesucristo.
Parecidas a estas construcciones eran las que existían en Nazaret, en los tiempos del nacimiento del Niño Dios.


La ciudad de Belén, como ya lo dije era un pequeño caserío al pie de una panadería, que fue la que le dio el nombre.



Este viaje hoy lo hacen miles de viajeros en dos horas, en un bus con aire acondicionado, internet, música y un buen mecato, por si acaso.
Durante el recorrido, impacta el paisaje árido del gran desierto que hace parte de más del 50 por ciento del territorio de Israel. ¿Alcanzan a imaginar cómo sería estar perdido en semejante ambiente seco, arenoso y sin agua?


Pues bien, en el tiempo de Jesús, la gente viajaba a pie, en animales o en carretas, y la travesía era de cuatro a seis días, por duros caminos, con temperaturas altas en el día y bajas en la noche, acechados por animales salvajes, sin luz y con el temor de encontrase con los tan nombrados beduinos (pastores nómadas) que no eran muy de fiar, por su difícil condición.
La película Jesús de Nazaret (1977), de Franco Zeffirelli, centra este pasaje en la figura del carpintero, quizás porque en las escenas anteriores (Anunciación, visitación, Nacimiento del Bautista), la figura central ha sido la Virgen.
Aquí, es José quien lleva las riendas de la escena, y esta actitud nos permite descubrir, de forma muy nítida, la alta moral de este personaje en quien Dios, había confiado una misión decisiva: Hacer las veces de padre de Jesús, dirigir el hogar de Nazaret, cuidar del Niño y de María.


En la industria del cine, los grandes pensadores, hacen todo tipo de componendas, para narrarnos como acontecieron los hechos, que no quedaron escritos en la Biblia.
Esta es una de esas narrativas, que por cierto me pareció muy interesante:
“Finalmente, en La Natividad (2006) la escena de los preparativos se resuelve en una conversación familiar: Están presentes San Joaquín, Santa Ana, la Virgen y San José.
La decisión es compartida.
El carpintero inicia el diálogo: No puede censarse en Nazaret, debe ir a Belén, e insinúa que tal vez María deba acompañarla.
Santa Ana tercia en ese punto: a Ella le permitirán quedarse.
Pero Joaquín replica con dureza: “No le permitirán nada”.
También aquí es la Virgen quien resuelve la situación: Pase lo que pase, acompañará a su esposo.
Una vez tomada la decisión, la conversación se centra en los preparativos: Joaquín ofrece el asno para el viaje –lo único que la familia tiene para subsistir– y José, conmovido, promete que cuidará de su hija y del Niño con todas sus fuerzas”.


Espero que esta historia, casi improvisada, les haya gustado, tanto como disfruté cuando la estaba concibiendo.

Hoy no estuve en el pesebre de la Basílica, porque me interesaba, hacer énfasis en este precioso relato, que sin lugar a dudas a muchos les va a interesar.

Sopetrán, Diciembre 21 del 2019.
Darío Sevillano Álvarez.






viernes, 20 de diciembre de 2019

Quinta jornada.



La quinta jornada.

En el pesebre de Nuestra Basílica, hubo unos cambios especiales, y es bueno que los feligreses los disfruten:
Este es el plano profundo de la jornada; parece que San José y la Virgen, se están preparando para acercarse a Belén.


La combinación de estos rostros, es admirable, no sabe uno a quien mirar, porque todos los elementos de la jornada, son de buena calidad religiosa.


La mula, está en actitud de viaje; San José y María, ya no están en sus trabajos; los cinco rostros que se aprecian, son tallas de excelente calidad.


Estos pastores, están en un ameno diálogo.


Sinceras felicitaciones a todos los que colaboran, para que la navidad de la Basílica, sea de buena calidad religiosa.
Hoy estuve mirando cómo está quedando el altar mayor y tengo la certeza de que todos aquellos que saben de arquitectura y de órdenes arquitectónicos, se van a quedar extasiados, con las decisiones de nuestro ilustre Rector y de los personajes, que están llevando con todas las reglas del arte religioso, esta importante restauración.

Sopetrán, Diciembre 20 del 2019.
Darío Sevillano Álvarez.





Un pesebre espectacular.



Una gratísima sorpresa.

Las directivas de la casa de la cultura, conscientes de su labor educativa, cultural y religiosa, montaron en el lugar más importante de nuestra plaza de Bolívar, un pesebre típico antioqueño, recuerden que esos pesebres, fueron los que nos hacían nuestros padres y abuelos, en los gratos días de nuestra infancia.


A continuación les voy a mostrar, algunos intríngulis de este hermoso arreglo religioso.


Este, es un pueblito de la época de Jesucristo.


Supongo, que esta es la ciudad de Jerusalén; el telón de fondo es muy bien concebido.


En la siguiente fotografía, se encuentran un establo, un gallinero, un puente y otras curiosidades más.


Con la siguiente fotografía, me atrevería a decir una frase muy común en los jóvenes modernos: “Que vacanería”.


Ojalá todos los hogares tuvieran un pesebre como este, porque eso estaría enseñando a sus infantes a querer la navidad.

Sinceras felicitaciones a quienes concibieron esta idea tan maravillosa y espero que no sea la última vez que lo hacen.


Los dejo en la grata compañía, de este establo.

Sopetrán, Diciembre 20 del 2019.
Darío Sevillano Álvarez.







jueves, 19 de diciembre de 2019

Cuarta jornada del nuestro pesebre.



La cuarta jornada del pesebre de nuestra Basílica.

Hoy me voy a apartar un poco de la composición de las imágenes y me quiero divertir con algunos detalles de sus rostros y del pesebre de la Basílica.



Observen que nuestro San José, no es un viejito decrépito, sino un verdadero gentleman de la época.

Y la Virgen con su embarazo a cuestas, es una dama de un perfil de mujer hebrea, con muy buenas facciones.


Diviértanse, con los utensilios de cocina de nuestra Señora.


La mula de San José, está muy bien ataviada.


Estos dos terneros, son tallados en madera.


Las caras de los pastores, son características de los hombres hebreos.


Analicen estos rostros, que dicen a las claras, de donde pueden ser.


Los dromedarios, son animales muy comunes en Israel.


El ganado más común en esas tierras, son los ovinos y los caprinos.


Este rostro, es precioso, sus ojos de un azul verdoso, identifican a las mujeres Samaritanas.


Esta es la persona encargada de sacar el agua del pozo.


Este es un verdadero pozo al que llegan las aguas de un pequeño torrente.


Observen desde donde viene.


Nuestro decorador, sabe hacer muy buenos enfoques.


Esta es otra cara, de ojos labios y nariz, deslumbrantes.


Esta oveja, está recostada y le implora caricias a su pastor.


Esta otra oveja, está comiendo pasto.


Esta cara, aunque no es bonita, tiene los rasgos genéticos de los hebreos.


Estas ovejas, están en un pastizal.


Estas son las características del portal en donde nacerá el Niño Dios.

Démosle gracias a Dios, porque tenemos un buen Párroco, que se preocupa por las funciones del culto; que tenemos unas imágenes preciosas y un buen decorador; y que la Basílica todavía conserva el esplendor de una vieja construcción de la colonia española, gracias a las restauraciones, que nuestro ilustre Rector está haciendo.

Como punto final, les quiero hablar de las mujeres Samaritanas y de una que en especial, habló con Jesucristo, el cual le dijo: Dame de beber; ella le contestó: ¿Cómo pides tú que eres Judío a una mujer Samaritana?; y Jesucristo le responde: Si supieras quién es, él que te implora…


Me apoyo en el evangelio de San Juan, capítulo 4, versículos 1 al 9.

Juan 4
1 “Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan 2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea. 4 Y le era necesario pasar por Samaria. 5 Vino, por lo tanto, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.
7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí”.



Hay un sinnúmero de poemas que hablan de este pasaje bíblico.
Recuerdo que cuando estudiaba en el seminario menor de Santa fe de Antioquia, me tocó interpretar el papel de cronista en una escena de este drama.


Sopetrán, Diciembre 19 del 2019.
Darío Sevillano Álvarez.