viernes, 29 de junio de 2018

El Turpial, uno de los mejores cantantes del mundo animal.



El turpial, un cantante mañanero muy especial.

El turpial, es uno de los integrantes del orden de los paseriformes, es decir parecidos a pájaros; y de la familia de los ictéridos, es decir los pájaros de color amarillo; que vive en zonas secas principalmente en bosques de rastrojo, zonas de cultivo y plantaciones forestales; que se alimenta principalmente de insectos que captura saltando y explorando sobre el follaje y complementa su dieta con frutos y néctar de las flores.
Su nombre científico: Icterus Nigergularis, se deriva de una palabra griega: ίκτερο amarrilento; la palabra latina Niger que significa negro; y la palabra latina: Gularis que traduce cuello; es decir el pájaro amarillento con cuello negro.


Este animal que es oriundo de américa y es uno de los buenos cantores del mundo animal; tiene un canto sonoro, melodioso y variado, que suele escucharse al amanecer, aunque emite sus llamados y fraseos a cualquier hora del día.

Los machos suelen cantar más que las hembras.
Prefieren los lugares cálidos como los llanos, los cardonales, los matorrales espinosos, los bosques que pierden las hojas y los bosques en los márgenes de los ríos.
En Sopetrán lo encontramos en los tres pisos térmicos y se adapta perfectamente a la alimentación por frutas principalmente el plátano.


Estas aves, son pájaros pequeños o medianos de picos robustos y puntiagudos.
En muchas de sus especies predomina en los machos el plumaje negro, frecuentemente en contraste con zonas amarillas, naranjas o rojas.
Las hembras suelen ser de menor tamaño.
 A esta familia pertenecen los turpiales o bolseros de América (Icterus), los caciques o conotos, los rabiamarillos o mochileros, los zanates y los tordos americanos.
Para su reproducción que casi siempre es entre los meses de, marzo a septiembre, los turpiales raras veces construyen sus propios nidos, más bien suelen utilizar los que hayan sido abandonados, o en algunos casos expulsan de manera agresiva a los ocupantes.
Después que tienen el nido en su poder lo defienden ferozmente de cualquier intruso; la puesta es de 3 a 4 huevos;  la incubación la hace sólo la hembra, por espacio de dos semanas;  los pichones son alimentados por ambos padres durante aproximadamente 15 días; intentan anidar hasta dos y tres veces durante su período reproductivo.


Son pájaros muy fecundos y con esta característica, a pesar de su extensa cacería, para tenerlos enjaulados, aún es una especie abundante.

Fue introducido al Caribe hace más de dos siglos, probablemente como ave ornamental, y se ha dispersado naturalmente a las islas cercanas. Es nativo de la cuenca del Río Amazonas y habita en la mitad norte de Sudamérica.


En Sopetrán, tenemos muchos turpiales en la parte correspondiente al piso térmico cálido, en las veredas de la Miranda, Córdoba, el Llano, el Palmar, y en las partes de las confluencias de las quebradas con los ríos; en la zona templada y en la zona fría, abundan en las plataneras y en ellas fabrican sus nidos.
Conocí una familia que tenía un turpial, que vivía en el patio de la casa y que a veces llegaba a las manos de los miembros de ella, para recibir sus caricias; también existen campesinos que los manejan en estado de semicautiverio, es decir duermen en sus casas, pero en el día salen a buscar alimentación en el bosque.
No es recomendable tenerlos en jaulas permanentemente porque, ya lo anuncié cuando traté el sinsonte, si cantan, no es de alegría, sino pidiendo ayuda a sus congéneres, para que los liberen de la esclavitud.
El 23 de mayo de 1958, tras un concurso promovido por la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. Se nombró una comisión de científicos y naturalistas para decidir, cuál sería el ave más representativa de Venezuela, entre las especies candidatas estaban: El Gallito de las Rocas, el Cucarachero Común, la Paraulata Llanera, el Zamuro,  la Guacharaca, y el turpial; este último ganó el concurso y junto a una orquídea especial, son los símbolos más representativos de esa nación.


Para darle el nombre de turpial, en Venezuela existen dos teorías: La primera sostiene que proviene de raíces indígenas; y la segunda, en voz del estudioso de la flora y fauna venezolana Bruno Manara, indica que se debe a la forma onomatopéyica de su canto, que puede escucharse como: Turu-pio, turu pio.
La palabra turupio, es un modismo venezolano, que traduce turpial.
Ahora, describamos el animal, como se presenta en la naturaleza:
Su plumaje es negro en la cabeza, encima del pecho y en la parte superior del cuerpo y las alas, mientras que el resto del cuerpo es amarillo oscuro, casi anaranjado.
En sus alas tienen una fina franja de color blanco.
Los ojos son de color amarillo con un contorno de piel azul clara.
Su pico es de forma cónica, agudizado y comprimido.
Mide aproximadamente 24 cm.
Los tonos de su plumaje van con la edad, los turpiales amarillos son los más jóvenes, y los adultos son anaranjados.


Como punto final lo podemos clasificar:
Reino: Animal.
Filum: Cordados.
Clase. Aves.
Orden: Paseriformes.
Familia: Ictéridos.
Género: Icterus.
Especie: Nigrogularis.
Es importante aclarar que hay una especie, muy común, que es la que abunda en Venezuela, que se llama Icterus Icterus.


Recuerden que cuando un animal, tiene su nombre con dos palabras iguales, es porque esa especie, es el prototipo de los de su grupo.
Ejemplos:
Canis Canis, Felis Felis, Icterus Icterus.
Mi hermano Jairo, que sabía hacer unas jaulas muy cómodas para las aves, era muy aficionado a tener Sinsontes y turpiales y mi casa, parecía una sala de concierto animal, pero en esa época vivíamos en una casita muy humilde de propiedad de la parroquia, que colindaba con uno de los muros de la capilla del Sagrado Corazón y por los ventanales se metía el canto de las aves y el Sacerdote, que allí celebraba, pidió el favor de solucionar el problema del canto de los animales, mientras estaban en las funciones del culto y mi padre que era de temple militar, ordenó que soltaran esas aves y así se hizo.


Los dejo en la grata compañía de esta hermosa fotografía.

Sopetrán, Junio 26 del 2018.
Darío Sevillano Álvarez.

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